Imprimir PDF

Arabia Saudita y la reforma energética

Por: Abel Hibert (26/10/2014)

En las  últimas semanas el panorama del mercado petrolero ha cambiado dramáticamente. Arabia Saudita, uno de los principales productores mundiales de petróleo ha decidido incrementar sustancialmente sus niveles de producción de crudo, sin coordinarse con los miembros del cartel petrolero de la OPEP, lo que ha provocado una reducción importante en los precios del petróleo internacional. Con relación al cierre del 2013 y al 22 de octubre el Brent ha caído 23.9%, el WTI 25% y la mezcla mexicana 21.2%.

¿Qué está motivando a Arabia Saudita a querer bajar los precios en el mercado, tomando en cuenta que al ser el petróleo un bien inelástico, la reducción en precios golpea fuertemente los ingresos de las empresas petroleras?

Una explicación sobre el comportamiento de los saudí árabes es que dada su importancia y peso en el mercado petrolero está jugando una estrategia en donde busca disuadir la entrada de nuevos competidores al mercado a través de bajar precios aprovechando por una parte la capacidad excedente de producción que dispone, pero sobre todo la ventaja de tener costos bajos de exploración y producción de petróleo con respecto a los productores de petróleo en Estados Unidos. Con un precio del petróleo arriba de 100 dólares se asegura la sobreoferta de petróleo ya que a este precio muchos pozos marginales se vuelven rentables.

A un precio del petróleo en el rango de los 60 a 80 dólares, muchos de estos pozos no son viables para la explotación y esto aplica a los nuevos pozos petroleros en Estados Unidos. En los últimos tres años nuestro vecino del norte ha incrementado la producción de petróleo en un 51%, reduciendo la tradicional dependencia energética con el exterior, principalmente de países que no son muy simpatizantes de nuestros vecinos e inclusive han comenzado a exportar petróleo.

La pérdida de ingresos petroleros que tendrá Arabia Saudita no es un tema que les quite el sueño, sobretodo que cuentan con reservas internacionales cercanas a los 800 mil millones de dólares para aguantar el temporal. Esta ventaja obviamente no la tienen el resto de las empresas petroleras en el mundo, incluyendo a Pemex.

La estrategia de Arabia Saudita además de provocarnos daños de corto plazo al reducir el precio del petróleo afectando principalmente a nuestras finanzas públicas, le quita todo el atractivo a la reforma energética, en donde uno de sus objetivos es incrementar la exploración y producción de petróleo en aguas profundas, en donde el costo es muy elevado y precios bajos hace inviable las potenciales inversiones que se esperan por la reforma. El enemigo de la reforma no fue la izquierda mexicana ni AMLO, sino los jeques árabes. Quién lo diría.

 

Correo electrónico: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla