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El NUEVO NUEVO LEÓN

Por Abel Hibert

El pasado domingo 7 de junio se dio un parteaguas en la vida política y social de Nuevo León que pudiera tener implicaciones a nivel nacional.

¿Cuáles son las lecciones que se pueden extraer de esta jornada electoral que ya ha hecho historia en nuestro país?

Por primera vez, un candidato sin partido pudo ganar la elección para gobernador, rompiendo el monopolio que tienen los partidos políticos para acceder a puestos de elección popular. Y no sólo ganó. Literalmente arrasó en la votación superando muchas adversidades y venciendo las barreras a la entrada que impusieron dichos partidos a todos aquellos ciudadanos que se atrevan a contender por un puesto de elección popular sin su bendición.

 

Lo que nunca se imaginaron es que, al superar esas barreras,  los candidatos independientes cuentan, de entrada, con una base popular. Jaime Rodríguez tenía el reto de reunir 100 mil firmas (el 2.7% de la lista nominal electoral) para poder postularse como candidato independiente y consiguió 300 mil (el 8.3%). Estas firmas representan 6.5 veces el total de votos que obtuvieron los candidatos de los partidos pequeños. Lo interesante es que las 300 mil firmas representan el 69% de los votos que obtuvo el candidato del PAN y el 66% de los votos que obtuvo la candidata del PRI. En su cálculo electoral, ambos partidos obviaron que Jaime Rodríguez arrancaba con 300 mil potenciales votantes.

La segunda lección es que se puede ganar sin tener acceso al financiamiento público que reciben todos los partidos políticos de acuerdo a los resultados obtenidos por cada uno de ellos en la votación anterior. El PAN tenía un financiamiento aprobado de 48.4 millones de pesos; el PRI, 36.7 millones de pesos; el PRD, 7.3 millones de pesos y los partidos nuevos como Morena, Encuentro Social y Humanista tenían un financiamiento de 2.3  millones de pesos. Además de otro financiamiento diferente al público, la figura de candidato independiente tenía derecho hasta 300 mil pesos que, según tengo entendido, Jaime Rodríguez no aceptó. Ignoro cuánto se habrá gastado él en su campaña ni el origen de esos recursos, pero si uno hace una revisión visual en las calles de los espectaculares, propaganda de camiones, globos aerostáticos, etc., el PRI y el PAN gastaron una cantidad muy superior a la de Jaime Rodríguez. Otro punto inequitativo fue el de acceso a medios, resaltando el hecho de que el candidato independiente tuvo una cobertura negativa, sobre todo por parte de las televisoras. La estrategia de comunicación que utilizó Jaime Rodríguez fue a través de redes sociales y lo pudo materializar con el voto de los jóvenes y gente de mayor preparación académica. De acuerdo a la encuesta de salida que aplicó el periódico El Norte, el 56% de los electores entre 18 y 29 años y el 49% de los electores entre 30 y 49 años votaron por Jaime Rodríguez. Si lo vemos por nivel de escolaridad, el 51% de los electores con preparatoria y el 61% con licenciatura votaron por el candidato independiente. Los jóvenes y la gente de mayor escolaridad obtienen la información y se comunican a través de redes sociales. Nuevo León es uno de los estados con mayor nivel educativo del país. Este segmento de la población ya no ve la televisión abierta. Por lo tanto, la falta de acceso con cobertura neutral por parte de los medios electrónicos no le afectó. En el cálculo electoral  los partidos políticos no tomaron en cuenta este hecho tan relevante.

La tercera lección tiene que ver con la administración estratégica de las elecciones. Esto le afectó principalmente al PRI, que siempre presume de tener una maquinaria electoral bien aceitada, con una gran capacidad de movilización territorial (principalmente el día de la elección) para cubrir ampliamente todas las casillas electorales. A lo anterior se agrega el uso de programas sociales estatales y federales con un claro objetivo electoral, pasando del acarreo burdo de empleados y funcionarios públicos a los eventos de campaña, la exigencia a los empleados estatales de comprometerse a convencer a por lo menos 10 amigos o familiares a votar por la candidata del PRI, registrándolos en una lista con todos sus datos personales, hasta la compra directa del voto y la retención de credenciales de elector. Una persona con un alto nivel dentro del PRI me comentó que, para el día de la elección, ya tenía listo un ejército de 50 mil personas para movilizar votantes a favor de Ivonne Álvarez. De broma le decía yo que se aseguraran de que al menos estos movilizadores votaran por la candidata. Pues el manual jurásico del voto priista no funcionó el pasado 7 de junio. En este punto, el PRI no ha evolucionado y sigue pensando que el votante neoleonés tampoco lo ha hecho y nos quedamos con el miedo electoral de hace 30 años, cuando se cometió fraude electoral  en contra de Fernando Canales, y con la caricatura del votante esperando su lonche, camiseta y bolsa de cemento.

La cuarta lección y más importante es que el pueblo demostró que sí puede castigar a los malos gobiernos y vaya que ya tuvimos una secuencia de pésimos gobiernos a nivel estatal y municipal, principalmente en Monterrey, en donde ya no  eran solamente  los niveles de corrupción, sino el cinismo y opacidad de sus actos y decisiones. Castigamos y muy duro. Y este mensaje lo tiene que tener muy claro Jaime Rodríguez, dadas las grandes expectativas en torno a él que hay en la población. Ojalá sí cumpla la propuesta de posibilidad de revocación de mandato.

En resumen, los partidos políticos, por soberbia y ceguera no percibieron adecuadamente el  cambio en el perfil del votante de Nuevo León y no se dieron cuenta del hartazgo de la población. Ahora les queda asumir el papel de oposición responsable y constructiva, sobre todo porque ellos son los que controlan el Congreso local y las alcaldías. Tendrá que venir una etapa de mucho trabajo y negociación política. A los ciudadanos nos queda la satisfacción de que fuimos escuchados en las urnas y debemos comenzar una nueva etapa de reconciliación, trabajando duro todos los días. El 7 de junio ya es historia. Nos toca seguir construyendo un mejor futuro para nuestros hijos y que volvamos a estar orgullosos de nuestro estado.