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CONSECUENCIAS GLOBALES DE LA SALIDA DE GRAN BRETAÑA DE LA COMUNIDAD ECONÓMICA EUROPA

Por: Abel M. Hibert (26 de junio del 2016)

En las últimas elecciones generales del Reino Unido en el 2015, el Primer Ministro David Cameron prometió hacer un referéndum para evaluar la permanencia de los británicos en la Unión Europea. Su intención era quitarse la presión de los euroescépticos del partido conservador, mientras, por otra parte, comenzaba a renegociar temas de la agenda británica dentro de Europa, principalmente en relación a la política migratoria que se ha llevado a cabo por la gran emigración de sirios, entre muchos otros temas.

La estrategia parecía perfecta: por un lado, renegociaba con Europa, lo que fortalecía la posición de Gran Bretaña, mientras que por otra parte hacía un referéndum que lo posicionaba internamente como un líder que escucha las inquietudes de sus ciudadanos. Al final, el resultado esperado era seguir en la Unión Europea (UE).

 

Durante la campaña sobre el “Leave” o el “Remain” en la UE, sucedió lo mismo que cuando el referéndum escoces. Hubo una campaña más agresiva y llamativa por parte de los que estaban a favor de dejar el Reino Unido. No fue hasta el final, cuando vieron que en las encuestas que la opción de dejar al Reino Unido (RU) ganaba, reaccionaron los partidarios por seguir dentro del RU. Pero entre las razones que tenían los escoceses de seguir siendo parte del RU era la membresía con la UE, no por el amor que nunca les han tenido a los ingleses.

En esta ocasión también la campaña por el “Leave” estuvo enmarcada en mensajes claros y contundentes que no necesitaban de mucho análisis por parte de la gente y que podían entender perfectamente.

El primero de ellos era el tema migratorio. Los asustaron con la posibilidad que la Gran Bretaña se inundara de refugiados sirios y de otros inmigrantes de medio oriente y África.

El segundo tema era que, si dejaban la UE, se ahorrarían 350 millones de libras ¡A LA SEMANA!, y que ese dinero, en lugar de gastarlo en la burocracia de Bruselas, mejor se destinaría a mejorar el Sistema Nacional de Salud (NHS por sus siglas en inglés).

El tercero fue campaña de miedo que iniciaron organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, la OECD y otros organismos internacionales, incluyendo a líderes europeos y al mismo presidente Obama. El mensaje que les enviaban fue que, si abandonaban la UE, el Reino Unido iba a regresar al medievo, y que el crecimiento económico iba a ser obstaculizado, que el desempleo iba a crecer sustancialmente, la libra esterlina iba a desplomarse, al igual que los mercados accionarios británicos y que las empresas británicas iban a quedar en tierra de nadie, fuera de la UE.

Ciertamente, el hecho de que el Reino Unido abandone la UE va a tener efectos en el crecimiento económico, empleo, posibilidad de hacer negocios y va a impactar a los mercados financieros, pero no solo de RU sino de todo Europa. El impacto lo sentimos en México aún antes de que abrieran los mercados financieros.

Pero el querer asustar a la gente con este argumento, sobre todo como advertencia de extranjeros, es algo que los británicos no ven con buenos ojos y provocó que tuviera el efecto adverso. No cabe duda que hay mayores beneficios si se liberan la trabas al libre flujo de mercancías, capitales y personas. No es dogma. Es una realidad. Pero, desgraciadamente, la globalización en ocasiones no es un juego de ganar-ganar, al menos en el corto plazo, y hay ganadores y perdedores. En el balance, integraciones como la de la Unión Europea sin duda han traído más beneficios que perjuicios a los países miembros, incluyendo al Reino Unido.

Sin embargo, los que han salido perdedores en la integración por lo general son personas que han trabajado en el sector manufacturero tradicional cuyos procesos productivos se han llevado a países con menores costos laborales para poder mantener la competitividad. Y estas personas, en ocasiones por la edad, no han logrado insertarse a la parte de la economía ganadora de los procesos de integración económica.

No es de extrañar que este segmento de la población, las personas mayores a 50 años, son los que recibieron estos mensajes de manera clara y contundente y empujaron la balanza del referéndum hacia el “Leave”.

El día del referéndum todo apuntaba a que el “Remain” iba a ganar por un estrecho margen, pero, al final del día, RU seguiría perteneciendo a la UE. El comportamiento de los mercados financieros ese día eran el reflejo de esta expectativa: la libra había tenido una revaluación de 3.3% en el mes, para cotizar en 1.4893 dólares por libra, el valor más elevado en 270 días. El FTSE 100 cerró ese día en 6,338.1 puntos, con una ganancia de 1.2% con relación a la jornada previa. Los comicios cerraron a las 10 pm hora de RU (4 pm hora de México). Salió una encuesta de salida a esa hora realizada por YouGov en donde anticipaba que el “Remain” ganaba con el 52% versus 48% del “Leave”. No había de que preocuparse. La estrategia Cameron había funcionado a la perfección.

Sin embargo, comenzaron a publicarse en diferentes medios británicos los primeros resultados del referéndum (yo lo seguí por la BBC, por supuesto), y lo que iban arrojando los primeros números era una realidad muy diferente: el “Leave” iba ganando terreno. Yo pensé, al igual que muchos más optimistas, que a medida que iban capturando más resultados, se iba ir imponiendo la racionalidad. Sin embargo, la realidad estadística y la distribución normal se iban imponiendo. A las 7:52 pm hora de México el Brexit ganaba con el 51.5%. En ese momento, los mercados financieros comenzaron a comprender que la situación iba a ser muy diferente a la esperada. Los futuros del FTSE iban a 2.5% cayendo y la libra a 2.2%. A las 8:28 pm por primera y única vez, el “Remain” iba dominando el referéndum con el 50.9% de la votación. Esto se ponía más cardiaco que los partidos de futbol de la Eurocopa. En ese momento, pensaba que se iba ir corrigiendo la tendencia estadística y comenzarían a converger a los resultados del exit pool. A las 9:30 pm, el “Leave” superaba por 293 mil votos al “Remain” En este momento faltaban de contar alrededor de 20 millones de votos y la opción que obtuviera más de 16.9 millones de votos iba a triunfar. Ya en ese momento, los futuros de la bolsa de Londres iban 5.9% cayendo y la libra esterlina 5.5% en tinta roja.

A las 10.29 pm con el 60% de los votos contados, el “Leave” había obtenido el 51.3% de los votos. En ese momento los futuros del FTSE 100 iban 7.7% abajo y la libra esterlina perdiendo 9.3%, alcanzando su valor más bajo desde 1985. A esta hora, el peso mexicano ya se acercaba a los 20 pesos por dólar. De acuerdo a las tendencias de la votación, era imposible que el “Remain” ganara y la diferencia en votos superaba el millón y medio de votos. Estoy seguro que a esta hora le hablaron en tono nada amistoso Angela Merkel, Francois Hollande y otros líderes europeos, además del presidente Obama a David Cameron preguntándole: “¿Qué has hecho?” También se han de haber celebrado reuniones (por video conferencia o hasta por Skype) de las cabezas de los bancos centrales de Estados Unidos (Yanet Yellen), del Banco Central Europeo (Mario Dragi) y del Banco de Inglaterra (Mark Carney) para ver cómo iban a surtir de liquidez a los mercados financieros, faltando unas horas para que abriera la bolsa de Londres. También debió haber causado alarma en todos los responsables de instituciones financieras.

A las 10.49 la BBC pronosticaba la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los resultados finales fueron 17.4 millones de votos por el “Leave” y 16.1 millones de votos por el “Remain”, con una participación del 72.2 por ciento del electorado. Y dejó un Reino Unido desunido. A favor del “Leave” Inglaterra y Gales votaron 15.2 millones y 854.6 mil votos respectivamente, contra 13.3 millones y 772.3 mil votos por el “Remain”; Irlanda del Norte y Escocia votaron 349.4 mil y 1.7 millones por permanecer en la UE, contra la opción de abandonar que obtuvo 349.4 mil y 1 millón de votos. Ciudades como Londres, Edimburgo, Glasgow, Belfast, Cambridge, Oxford votaron mayoritariamente por el “Remain”, al igual que los jóvenes. Felipe González declaró algo muy duro: “jóvenes cuyo futuro les ha sido decidido por quienes ya no tienen”.

Curiosamente, al día siguiente hubo una masacre en todos los mercados accionarios europeos, excepto en la bolsa de Londres, que tuvo una caída moderada del 3.15%, mientras que la bolsa de Milán (FTSE MIB) caía 12.48%, la de España (Ibex 35) caía 12.35%, Francia (CAC 40) el 8.04%, Japón (Nikkei) 7.92%, en Estados Unidos (Dow Jones) 3.39% y nuestra atribulada Bolsa Mexicana de valores sólo retrocedió 2.73%.

¿Qué sigue? Muchos británicos ahora están reflexionando que ha sido un error salirse. El viernes después de la votación, había votantes buscando en Google qué era la Unión Europea. Se han reunido más de 2 millones de firmas para solicitar al Parlamento que se realice otro referéndum. Los líderes europeos, como el presidente francés, han contestado con el hígado pidiendo a RU que acelere el proceso de integración.

 

Las consecuencias de esta decisión para México habría que desmenuzarlas cuidadosamente. Ciertamente, le exportamos poco más de 2 mil millones de dólares contra los 380.6 mil millones de dólares que exportamos durante el 2015, lo cual no es significativo. Pero la principal implicación es filosófica y estratégica. La votación hacia el Bretix es contra el libre comercio y a favor del proteccionismo. Es a favor de levantar bardas y aislar países. Es en contra de integrar economías y hacer un mundo más plano. Es contra de la creencia de que el libre comercio es mejor que el proteccionismo. La formación de bloques comerciales es lo que ha permitido crecer económicamente al mundo en los últimos 35 años, no el aislacionismo económico. La Unión Europea es lo que ha permitido que el continente europeo haya tenido el periodo de paz más prolongado en muchos siglos después de dos guerras mundiales muy costosas y de siglos de batallas entre potencias europeas. La votación le da la razón a los populistas y nacionalistas que buscan aislar a sus economías y sociedades. Y no hay que olvidar que el principal impacto para México es que sube las posibilidades del personaje que quiere ser presidente de los Estados Unidos y que, de resultar ganador, el futuro que nos pinta no es nada halagador.